Filosofía
El Tai Jitsu de José Luis Rivera
Filosofía de Dojo Rivera
En los tiempos que corren no resulta fácil explicar este concepto pues la guerra, y sus nefastas consecuencias, está vinculada al abuso de poder, la codicia, la crueldad, la hipocresía, la mentira, el dolor y el sufrimiento sin límites, sin más motivo que el capricho de algún personaje poderoso. A simple vista parece improbable que nada bueno pueda salir de esto y que cualquier persona vinculada voluntariamente a ese esperpento que sólo los humanos podemos recrear ha de ser, irrefutablemente, malvado, irresponsable, idiota o tremendamente ingenuo, o, quizás, una justa mezcla de todo ello, y quizás por esto las artes marciales modernas han buscado y abusado del paraguas de la “actividad deportiva” en un intento de aparentar lo que no se es y escapar al natural repudio de la sociedad hacia la violencia. Lo que tanto unos como otros han olvidado es que a determinadas personas sólo se les puede parar con su propia medicina, ni más ni menos.
En este cambio de paradigma (ya no aprendemos a combatir contra el enemigo, ahora hacemos deporte…) ha provocado que durante todo el siglo XX muchas artes marciales hallan mutado tanto su esencia que se han convertido en meras artes coreográficas o en simples “deportes de contacto”, lo cual no es malo en sí mismo siempre que se llamen a las cosas por su nombre, el problema surge ahora que de nuevo entre la masa social está creciendo el interés por la defensa personal y, de pronto, como saliendo de un armario mágico, aparecen multitud de “sistemas” e instructores “especialistas” en defensa personal. ¿Qué tienen estos deportistas para combatir la maldad del hombre?¿Con qué técnica o coreografía se enfrenta una mujer a tres violadores? Por cierto ¿la violación en grupo es especialidad olímpica…? ¡No recuerdo la última competición en la que tres encapuchados intentaban apuñalar y robar a un señor de 40 años! ¿Cómo se llamaba ese deporte…?
Hasta hoy el Nihon Tai Jitsu nunca ha renegado de su esencia de arte marcial, o sea, de arte de guerra, y el Tai Jitsu del Maestro Rivera menos aún, pues gran parte de su contribución al mundo de la defensa personal se basa en que busca infatigablemente el fallo en la técnica y la debilidad de la táctica de manera que acaba “destilando” la mejor ejecución posible de ambas, son las mismas técnicas ancestrales del Jiu Jitsu o del Aiki Jitsu pero sometidas a un duro examen de aplicabilidad en el mundo del siglo XXI, ya no llevamos armadura, ya no nos batimos con sables ni disparamos flechas desde lo alto del caballo…algo tiene que haber cambiado desde entonces.
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